Acero: el metal que más se recicla en los vehículos

el metal que más se recicla en los vehículos

Vamos a hablar sobre el metal que más se recicla en los vehículos: el acero. Que además, es el material más reciclado del mundo. En la construcción, la tasa de reciclaje oscila entre 50 y 90%; en los automóviles es de prácticamente un 90% y los envases de bebidas y alimentos más reciclados son las latas de acero, alcanzando cifras del 93% en países como Bélgica. 

Como vemos son tasas elevadas, superando el 80% de manera global. Ahora, conozcamos más sobre el metal que más se recicla en los vehículos, qué se hace con él y qué beneficios tiene su reciclaje. 

Proceso básico de reciclaje en automóviles 

Generalmente, todos los coches viejos se llevan a los desguaces donde se produce el despiece audi a4, para apartar las piezas reutilizables y elementos como baterías, neumáticos y líquidos. Después, cuando el vehículo pasa por el proceso de trituración, se distinguen 3 secciones: acero y hierro, metal no ferroso y el resto (todo lo que no sea metal). Entonces, el hierro y el acero lo separan magnéticamente para poder enviarlo a reciclar. El acero es un material 100% reciclable que se puede reciclar tantas veces como se necesite sin perder calidad, ya que no pierde sus propiedades en el proceso.

El metal que más se recicla en vehículos, ocupa el 70% del volumen total. Es interesante saber que la carrocería se fabrica con un 25% de acero reciclado, y muchas piezas del interior con porcentajes aún mayores. Así que todos los productos de acero contienen acero reciclado, porque éste, es un ingrediente necesario para generar acero nuevo.

Beneficios de reciclar el acero de los vehículos

Teniendo en cuenta que los automóviles son el producto de consumo que más se recicla, la siderúrgica recicla anualmente más de 14 millones de toneladas de acero que proviene de éstos. Esto se traduce a más de 13 millones de vehículos, una cifra muy considerable que nos lleva a pensar lo importante que es el reciclaje de acero para ahorrar energía, ya que se reduce drásticamente la emisión de CO2 en los procesos de fabricación, y el cuidado y respeto de los recursos naturales, evitando la sobreexplotación.

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